Lo que hay que perder para ganar: Decidir priorizar, escoger para avanzar

No es que niegue mi pasado, me ha traído hasta aquí y se lo agradezco. Lo que ocurre es que quisiera encaminarme a otro lugar, priorizar. No busco otra casa, otra ciudad, otro país.

Anhelo otra forma de estar en el mundo.

Necesito más magia para sentirme viva. Hacer de cada tarea, algo artístico; de cada relación, algo sagrado. Necesito empaparme de la belleza que brota incesante a mi alrededor mientras yo contesto el correo o engullo una tostada.

Canalizar mi atención e intención a aquello que nutre mi alma.

Quiero tener más fe, fe en que es posible empezar de cero. Una y otra vez. Reinventarse. Eso es lo que quiero ahora. Y lo que haré. Voy a dejar de preguntarme si estoy haciendo lo correcto y voy a hacer lo que mi corazón me grita. Voy a reunir el coraje de escucharlo y dejar que me guíe. Solo así seré libre. Solo así alcanzaré la paz que tanto ansío.

Todas las cosas que quiero hacer y no hago permanecen en mi cerebro, inconclusas, reclamando su resolución. Siento que ocupan un espacio, que asfixian. Incluso siento que meten ruido, tanto que mi corazón ha de esforzarse en subir el tono y el volumen para tener la posibilidad de ser oído.

La sensación de inconclusión pesa. ¡Hemos venido a caminar ligeros!

Si pongo en mi cerebro ideas que no llego a experimentar, mi cerebro aprende por repetición: aquello en lo que pienso no lo puedo llevar a cabo.

Si piensas en algo con recurrencia, ponte en marcha ya, empieza a hacerlo. Si no lo vas a hacer, no alimentes esa idea. Es ponerte en contra de ti mismo. Una parte de tu cerebro desea algo que otra le niega.

Vives más en la mente y menos en la realidad. ¿Vivir en la mente es vivir?

Para mí no. Hoy decido vivir más en la verdad y menos en la ilusión. Ahora decido vivir más en el amor y menos en el miedo. Decido empezar de cero, sé por experiencia que soy capaz y digna de ello, como todo ser humano. Pero no puedo engañarme: cada vez que decido algo, pierdo algo. Como canta la Bienquerida: ‘Lo que obtienes es proporcional a las cosas que se van quedando atrás’. Para tomar decisiones importantes, tengo que asumir que algo quedará atrás en el camino, fuera de mi vista.

¿Estoy dispuesta a perder para ganar?

He de estarlo si quiero mirarme al espejo cada mañana y no avergonzarme de quién soy.

¿Sabes tú qué es lo que quieres? ¿Reconoces de qué tienes que prescindir para alcanzarlo? ¿Estás dispuesto a empezar de cero?

 Escucha el susurro antes de que se convierta en un grito.

Oprah Winfrey

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