Hoy he asistido a un curso de Mindfulness y la maestra nos comentaba que estamos diseñados para evitar el dolor más que para buscar el placer.  Yo la he preguntado si es que estamos diseñados o que hemos aprendido a funcionar así. Me ha ratificado que estamos diseñados de esta forma ya que para asegurar nuestra supervivencia es más importante evitar el sufrimiento que acercarse al placer. Por ello, neurológicamente estamos preparados (venimos así de fábrica) para grabar los recuerdos dolorosos con más intensidad que los positivos, porque nos ayudan a sobrevivir. Ahora me pregunto yo de nuevo: ¿Estamos diseñados para sobrevivir o para vivir? Estoy de acuerdo con que venimos de fábrica ya con esta predisposición a enfocarnos en lo negativo, lo que me resisto a creer es que este fuera nuestro diseño original... Si alguien nos ha creado, quiero creer que lo ha hecho para que seamos felices, no para que evitemos la infelicidad. Lo que ocurre es que son tantas las generaciones que llevan sobreviviendo tratando de evitar el sufrimiento que ya venimos de fábrica con eso que se supone que es una ventaja para evitar que muramos devorados por fieras o arrojados a un pozo por mostrar nuestra singularidad.


Hablábamos de cómo además de ser más fácil grabar la información negativa y dolorosa, en la vida estamos más acostumbrados a experimentar sufrimiento y a hablar de ello que a experimentar felicidad y hablar de ello. Y en este momento me he sentido muy privilegiada. A pesar de haber vivido épocas difíciles en determinadas áreas de mi vida los últimos años, siempre he mantenido mi capacidad de ver y valorar lo bueno que hay en ella. Y de saber que todo está bien aunque no todo esté bien. Puede parecer absurdo, pero a mí me llena de paz y me permite disfrutar más plenamente las cosas que califico como agradables y sobrellevar las que considero desagradables.

 

La maestra nos ha pedido llegados a un punto de la explicación que evoquemos algún momento en el que hubiéramos sentido alguna emoción intensa. Si te lo pidiera a ti ahora antes de que sigas leyendo, ¿qué evocarías? Yo me acordé de mi boda, en concreto, del ensayo de mi boda, un momento de intensa felicidad. ¡Y resulta que debe ser raro evocar algo agradable cuando te sugieren recordar una emoción intensa! Vamos, que soy una privilegiada por recordar con más facilidad lo bueno que lo malo.

 

http://www.ibecmagazine.com/EDUCACI%C3%93N/TabId/461/ArtMID/1171/

ArticleID/1095/Plasticidad-cerebral.aspx

 

Entonces hemos hablado de la plasticidad de nuestro sistema nervioso. Y he reconocido que no siempre me he sentido así. De hecho, si ahora tengo una lupa para apreciar las cosas buenas, en mi infancia y adolescencia la tenía para descubrir las cosas malas o feas. Es decir, he cambiado mi forma de percibir, de interpretar y de recordar y, eso, desde luego, me ha convertido en una persona más feliz. Yo no siento que en mi vida haya más momentos de sufrimiento que de felicidad. Tampoco vivo en los mundos de Yupi, ¿eh? Reconozco que hay cosas que podrían ir claramente mejor pero disfruto y aprecio las que ya van bien, por nimias que parezcan. Y este cambio lo he conseguido apoyándome en la plasticidad de mi cerebro. Porque mi cerebro es de PVC. Sí, sí, has leído bien, pero de un PVC biodegradable, jeje. Me refiero a que mi cerebro no es de un material rígido e inalterable, porque mis pensamientos y las sinapsis neuronales que los sustentan no son rígidos e inalterables. Yo no soy rígida e inalterable.

Puedo

Voluntariamente

Cambiar

Gracias a mi plasticidad, si no me gusta cómo me siento, cómo pienso o cómo actúo (todo está relacionado realmente) puedo usar la plasticidad de mi cerebro porque es de PVC (Puedo Voluntariamente Cambiar), pero de PVC del bueno.

Es verdad que a veces uno no sabe cómo hacerlo, para eso existen profesionales. Yo recibí ayuda de uno de ellos y Pude Voluntariamente Cambiar. Y fue tal la mejora que quise aprender para ayudar a otras personas a vivir mejor. Tú también Puedes Voluntariamente Cambiar.

Voy a compartirte dos ideas sencillas para moldear tu cerebro. Mindfulness nos invita a centrarnos en el presente para disfrutar cada momento; incluso las tareas cotidianas como fregar los platos, comer, caminar o ducharse pueden ser muy gozosas desde la Atención Plena. Otra opción es proponernos agradecer cada día tres cosas buenas que nos han sucedido para ir desarrollando nuestra lupa de las cosas buenas. Te invito a probar a hacer estas propuestas y ver si tienen repercusión en ti.

Y si prefieres recibir ayuda para moldear tu cerebro de PVC a tu gusto, pongo a tu disposición mi presencia y mis conocimientos para que disfrutes y aproveches al máximo el proceso.

Aquí tienes información de las terapias que utilizo. Gracias por leerme y cuántame si has aplicado estas dos ideas de Mindfulness para moldear tu cerebro:)




Last Updated (Tuesday, 05 December 2017 17:16)

 
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