¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos a mirarnos por dentro y re-conocernos?  ¿A reconocer que lo que más nos limita son nuestras propias creencias y lo que más nos duele es nuestra falta de autoestima o amor propio? ¿Cuántos preferimos mirar hacia fuera poniendo en los de-más y en el mundo la razón de nuestro estado emocional? ¿Cuántos culpamos a nuestros padres, amigos, jefes, enfermedades de nuestros mal-estares?

 


El primer paso del cambio profundo que conduce a la Integración Esencial es asumir que todas las creencias que hemos sostenido gran parte de nuestra vida eran inadecuadas y son las que nos han generado el sufrimiento, no los demás. En cierta forma es admitir que uno ha estado perdiendo el tiempo creyéndoselas. Al mismo tiempo, es estar dispuesto a destruir todo aquello que nos servía de referencia hasta ahora para construir en su lugar un nuevo sistema o mapa elegido por nosotros mismos para ser felices y vivir en paz. Hay que ser valiente para ello y empezar lo primero por perdonarse uno a sí mismo, ya que es uno mismo el que ha tolerado seguir pensando todas estas ideas falsas que le han limitado. Hay que ser valiente y, sobre todo, humilde para reconocer que había un error de percepción, de interpretación o de atribución de responsabilidad. La verdad no está fuera, reside en nuestro interior. La verdad es lo que satisface a tu alma. Y en tu verdad reside tu paz.

Eres el responsable de procurarte una vida feliz.

Busca la paz de tu alma. ¡Y reconoce tu verdad!

 

Muchas veces es suficiente expresar las emociones atrapadas en nuestro subconsciente para que la persona sienta un gran alivio, otra veces es necesario hacer algo más para poder liberarlas. Normalmente no sufrimos tanto por lo que nos ha pasado sino por el hecho de no haberlo podido expresar y compartir con nadie. La queja de un niño no suele ser bien recibida por el adulto y las situaciones embarazosas en los hogares son secretos familiares bien custodiados por el miedo camuflado en respeto. En nuestra sociedad a veces parece más importante el honor familiar que el bienestar de los individuos. Para Alice Miller, solamente podemos sanarnos de verdad cuando aceptamos toda nuestra historia personal. Cuando no lo hacemos, las emociones no reconocidas se enquistan en el cuerpo y pueden provocar la enfermedad.


Por tanto, es importante aceptar esta verdad de nuestra historia personal, reconocer los traumas que hemos vivido y no hemos podido asimilar. Estos traumas se han quedado anclados en nosotros y hacen que se despierten emociones de pena, rabia, angustia o miedo ante situaciones actuales que guardan una somera similitud con aquella primera experiencia traumática. Por eso es tan importante limpiar nuestro pasado de estas cargas emocionales para que no contamine nuestro presente. Lo que ocurre es que para poder mirar de frente nuestro pasado doloroso, necesitamos sentirnos en cierto modo arropados o protegidos y no todo el mundo encuentra quién le arrope.

Ricardo Ros aporta algo muy importante en este sentido:

“Para que el sufrimiento pueda ser trascendido son precisos dos requisitos. Primero, sentirme acompañado (un amigo, un familiar, un terapeuta). Segundo, comprender que esto que me pasa no es inútil. Lo que me pasa es una porción, un eslabón de mi vida”.

Si quieres compañía para trascender tus traumas, puedo ayudar. Muchas veces, ayudar no es consolar ni aconsejar, ayudar es acompañar, escuchar, estar ahí. Por eso, el terapeuta debe tener estas capacidades y transmitir esa confianza al ser humano que ha acudido a él en busca de ayuda. Yo creo que la figura del terapeuta es esencial en este momento en el que cada vez más seres humanos quieren trascender su sufrimiento y su miedo y evolucionar espiritualmente.

De nuevo, si estás comprometido a liberarte de tus emociones atrapadas para desplegar todo tu potencial, puedo ayudar. Y digo ayudar y no ayudarte porque ya he comprobado que cuando ayudo, me ayudo. Y que cuando me ayudan, se ayudan… Todo es recíproco, o simultáneamente bidireccional. Somos espejos y me encanta verme reflejada en ti y mostrarte tus propios reflejos. Muchas veces el perfil que menos nos gusta es el que encierra una mayor belleza. Y con el tiempo me he dado cuenta de que soy experta en descubrir la belleza en el otro y apreciar los matices que le convierten en un ser único y maravilloso. Será porque con los años he aprendido a mirarme a mí misma con ojos más amorosos…

¿Quieres aprender a verte a ti así? Déjame ser tu espejo. Y gracias de antemano por confiar en mí.

Ser maravilloso significa que eres tú mismo. No necesitas ser aceptado por otros, necesitas ser aceptado por tí mismo.

Thich Nhat Han

 

Last Updated (Thursday, 17 August 2017 07:28)

 
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