Para las Personas Altamente Sensibles y quienes las sufren o disfrutan

La semana pasada me compré este libro sin quererlo: la guía para las personas altamente sensibles

Quiero decir que no quería ningún libro y tampoco específicamente uno para Personas Altamente Sensibles (PAS). Sin embargo, me sentí atraída por su portada y abriendo cuatro páginas al azar decidí que era para mí en este momento.  Hablaba de que muchas de las PAS son profesionales de ayuda o artistas y yo me considero las dos cosas. También hablaba de la importancia de las rutinas de autocuidado que ahora mismo, en este preciso instante de mi vida, son mi prioridad.

Con mi reciente maternidad, siento que todo se ha puesto un poco patas arriba y me he descuidado para cuidar de quien más lo necesita ahora que es mi bebé. Sin embargo, creo que ha llegado la hora de gestionarme mejor y encontrar espacios para mí y que eso va a repercutir en cómo cuide de ella.

Con la falta de sueño y seguramente los cambios hormonales, creo que mi adaptación a la sobreestimulación externa ha disminuido y mi capacidad de concentración y motivación con ella.

Por eso he decidido tomarme en serio algunas pautas para tener una mejor rutina por la mañana y por la noche.

Ya os hablaré de ello en otra entrada.

Lo que quería hacer hoy es rescatar un artículo que ya escribí hace unos años acerca de la sensibilidad haciéndoos antes una confesión y dejando también 8 consejos para las PAS si me lo permitís.

La confesión es algo que oí a mi profesor de osteopatía Rafa y me tocó la patata. Él decía que había conocido a personas muy sensibles capaces de conectar muy bien con las emociones del otro incluso de sentirlas muy específicamente, muy empáticas, y que con el tiempo se había dado cuenta de que estas personas habían tenido eventos traumáticos en sus infancias, y que de ahí derivaba su extrema sensibilidad.

La confesión viene ahora:

Yo también creo que en algún grado nuestra sensibilidad  (que quizás ya era un rasgo predominante en nuestro temperamento) se agudizó al estar expuestos a situaciones que sobrepasaban nuestros recursos.

Creo que muchas de las personas altamente sensibles han tenido que aprender muy bien desde niños a calibrar estados emocionales ajenos para adaptarse mejor a una circunstancia que percibían amenazante. No en todos los casos serán traumas enormes con T mayúscula, pero desde luego eran experiencias que excedían nuestra capacidad de adaptación o saturaban nuestro sistema de procesamiento. Y agudizamos aún más nuestros sentidos teniendo una comprensión del lenguaje no verbal y de las repercusiones de los actos del ser humano de una profundidad desconocida para otras personas.

Ala, ahí lo dejo, ya lo he dicho y qué a gusto me he quedado, jeje.

Las personas que tuvimos una infancia difícil coincidimos en tener una dolorosa incapacidad crónica para evitar la sobresaturación de estímulos (Aron 1996)…Donna …comentó que de niña también se sentía carente de  protección…

La guía para las personas altamente sensibles. Ted Zeff.

Bien, tras la confesión, ahora vienen los consejos (o tips, que queda más cool, o sea, guay)

4 cosas que puedes dejar de hacer (si las estás haciendo, claro) si eres PAS

  1. Deja de creerte que eres especial, somos uno de cada cinco, vamos, un porrón.
  2. Deja de decretarte a ti mismo o a los demás que tienes que aislarte (si quieres que no te resulte muy difícil después salir de tu cascarón, y más si eres artista o profesional de ayuda de los que necesitan habilidades sociales, quizás un escritor o dibujante no lo necesite). Está muy bien que evites tener la agenda con muchos actos sociales o muy estimulantes pero no que te quedes hibernando como un osito bajo la manta del sofá todo el inverno, por favor, que te vamos a echar de menos.
  3. Deja de pensar que eres víctima del mundo (el mundo también a menudo ha sido víctima de tu hipersensibilidad). Si quieres que te entiendan, entiende tú también que al resto del mundo no le importe tanto que una mariquita pierda un ala, que disfruten jugando a videojuegos violentos o que no lloren viendo la película Coco. Lo admito, esta me cuesta mucho a mí.
  4. Y la última: deja de creer que no puedes hacer nada para estar mejor. Cada vez que pones el poder fuera de ti, en las circunstancias, estás perdiendo libertad y autonomía. Siempre hay algo que puedes hacer. Si no puedes cambiar el exterior, por ejemplo, pedir a los vecinos que bajen la música, siempre puedes hacer algo tú, por ejemplo, ponerte unos cascos. Puedes evitar las calles de mucho ruido por obras. Incluso puedes desensibilizarte con ayuda profesional de determinados ruidos que te resulten muy difíciles de limitar, pero bueno, esto es del siguiente apartado… ¡que me adelanto!

4 cosas que puedes hacer (si no lo estás haciendo ya) si eres PAS

  1. Selecciona los estímulos que entran en tu vida. Seguramente te siente bien no tomar café ni ver programas violentos, moderar tu participación en redes sociales, escuchar música tranquila. Si te molestan mucho ruidos que no puedes evitar escuchar, por ejemplo, ladridos de perros en la noche porque tu barrio está lleno, puedes buscar ayuda profesional y desensibilizarte de ese sonido o poner ruido blanco en tu dormitorio.
  2. Busca espacios de desconexión del exterior y reconexión interior. Deja en tu agenda espacios para no hacer nada más que estar contigo mismo, leyendo, tomando un descafeinado, escuchando música tranquila. Medita si te gusta, no es una obligación para un PAS. Hay quien se relaja y fluye en el presente escuchando Mozart, o Vetusta Morla… y sin embargo, centrado en su respiración, se agita. Elige aquello que te calma y te nutre y permítete hacerlo a diario, al menos quince o treinta minutos. También te ayudará desconectar de la tecnología pronto por la noche y hacer una rutina para acostarte. Puedes probar a hacer esta meditación que es muy afín a las PAS: Meditación de la aceptación, la gratitud y la compasión. 
  3. Si ves que hay determinadas situaciones que se repiten y sobrepasan tu umbral, quizás estén relacionadas con algún trauma de tu infancia no resuelto. Te aconsejo que acudas a un profesional que pueda ayudarte a resolverlos. Yo trabajo con técnicas de sincronización hemisférica y reprocesamiento cerebral para elaborar traumas y desactivar los condicionamientos asociados a ellos. Resolviéndolos nos encontramos con que hay menos disparadores de nuestra ansiedad y podemos gestionar con más calma y confianza las mismas situaciones. Por ejemplo, que la tele esté muy alta en casa de nuestra tía o que la vecina hable muy alto o casi grite a sus hijos con una voz estridente
  4. Ten una vida sencilla, creo que este lema funciona en general con todo el mundo en esta era del consumismo y el exceso de información pero aún más en nosotros: «menos es más». Prioriza, deshazte de lo que no te hace feliz y no necesitas y disfruta de las cosas verdaderamente importantes.

 

Ya os he contado que principalmente los PAS somos profesionales de ayuda (médicos, terapeutas, cuidadores…) o artistas, aunque no el 100%. Creo que es realmente importante que nos cuidemos porque así podremos cuidar mejor a las personas en situaciones vulnerables que acuden a nosotros. Y, como artistas, nuestro trabajo impacta en la sociedad y esparce semillas que pueden propiciar cambios. Por eso, la salud mental de un artista influyente puede repercutir en la salud mental de una sociedad.

Cuidémonos para cuidar y para sembrar las semillas de un mundo mejor.

Fragmento del cuento inacabado La niña Arcoiris destinado a sensibilizar acerca de la alta sensibilidad

 

Y ahora te dejo con el artículo que escribí hace un par de años hablando del mismo tema:

 

¿La sensibilidad es un don o una faena? Sensibles o hipersensibles.

Para la RAE, la sensibilidad es:

  1. Facultad de sentir, propia de los seres animados.
  2. Propensión natural del hombre a dejarse llevar de los afectos de compasión, humanidad y ternura.

Para mí, es la capacidad de experimentar corporal, emocional y mentalmente la realidad de un modo más profundo e intenso.

Es tener más facilidad para captar y sentir los diferentes matices de la existencia.

¿Y eso es bueno? No sé, pero desde luego, es así. Es decir, es un hecho que hay personas más sensibles. Incluso momentos vitales o mensuales en los que estamos más sensibles…

Como percibe de un modo más profundo la realidad y puede conectar más intensamente con otros seres, la persona más sensible puede sentirse desbordada al reconocer el sufrimiento humano y frustrada por no poder impedirlo.

No es extraño que estas personas prefieran no ver el telediario o películas violentas.

Esta sensibilidad afecta también a los sentidos.

La última vez que acudí a un evento en una escuela de formación, nos recibían en la sala con música disco estridente altísima, al menos para mí. Mucha gente estaba feliz y exaltada con la música. Una chica debió darse cuenta de cómo estaba yo y me miró con cara de «qué horror, ¿verdad?» y nos sonreímos. No es que no me guste ese estilo de música, es que esos agudos a ese volumen, me hacen daño.

Algo que también puede ocurrir a las personas más sensibles es que estar mucho tiempo en entornos abarrotados de gente o consumir sustancias estimulantes como la cafeína no les siente bien.

Otra característica de las personas altamente sensibles es que, al procesar más información simultáneamente, es fácil que lleguen a conclusiones no lógicas, a veces soluciones creativas muy útiles. Pero también es fácil llegar a fantasear sin distinguir muy bien qué me he inventado y qué era verdad o no saber cómo he llegado a esa solución. ¿Y esto a qué venía?

Entonces, ¿la sensibilidad es un don o una faena? Pues depende de cómo la gestiones. ¿Un cuchillo es bueno o malo? Dependerá de cómo lo utilices…

Mal utilizada, la alta sensibilidad es una faena, para uno mismo… ¡y para el que está a su lado!

Las personas hipersensibles son aquellas que no han aprendido aún a gestionar su sensibilidad, o que han aprendido por su historia vital a reaccionar a las críticas o consejos como si fueran ataques, o que tienen una autoestima muy bajita y tienen una excesiva necesidad de afecto o reconocimiento. Convivir con ellas puede ser difícil.

Si pudiéramos ponernos en su lugar unos instantes, seguro que comprenderíamos que con su historia, sus aprendizajes y su forma de ver el mundo no encuentren aún otra forma de desenvolverse en él. Dándoles la espalda o juzgando a estas personas, no podremos ayudarlas. Mostrando al mismo tiempo amor incondicional y manteniendo nuestra posición de no ceder a chantajes emocionales, quizás podamos llegar más lejos o más hondo…

La hipersensibilidad o hiperreactividad no tiene por qué ir de la mano de la sensibilidad.

Bien utilizada, creo que la sensibilidad es buena, por supuesto. Te permite gozar más de las cosas y descubrir la belleza donde otros no la perciben, incluso percibir la belleza del otro para mostrársela a él mismo. Esta es la parte que más disfruto yo como terapeuta.

Pero para utilizar bien la sensibilidad, hay que saber gestionarla. Lo primero de todo es aceptarla y lo segundo, hacer lo que te sienta bien.

«Tienes que ver los telediarios para estar informada y ver series de televisión como todo el mundo» «Y centrarte dos horas seguidas en una sola cosa»

Pues mira, va a ser que no. Yo funciono mucho mejor, es decir, me siento mucho mejor y soy más útil al mundo si no veo televisión y si me centro en una tarea por periodos de tiempo pequeños. Y si me echo siestas y no tomo excitantes. Y si hago cosas variadas.

Así que voy a respetarme para estar bien y poder estar bien con los demás.

Cada día entiendo mejor que cuanto más me cuido, más cuido a los demás.

Te invito a ver este documental de Crónicas en el que hablan diferentes personas, entre ellas, la psicóloga Teresa Arias, experta en alta sensibilidad.

http://www.rtve.es/television/20150219/sensibilidad-trasluz/1101168.shtml

¿Y tú qué crees? ¿La sensibilidad es un don o una faena?

Y si eres PAS, ¿haces lo que te sienta bien y prescindes de lo que te sienta mal?

A mí me sienta muy bien también tocar la guitarra y cantar y ahora casi no lo hago. Tenía una canción que hablaba precisamente de los inconvenientes de la alta sensibilidad. A ver si ahora que voy a reunir más tiempo para mi autocuidado, saco la guitarra y os la canto.

 

Si eres artista, o profesional de la ayuda o lo que sea y crees que tu sensibilidad te está haciendo sufrir en vez de gozar más de la vida, puedes ponerte en contacto conmigo para explorar juntos a qué puede deberse y, claro, ¡solucionarlo!

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Un abrazo y hasta pronto!

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