Cuando mi peor enemigo soy yo: Retroflexión. Somatización inconsciente.

Retroflexión significa literalmente “volverse hacia uno mismo”. 

Se trata de una  decisión inconsciente de volver hacia mí mism@ aquello que no me permito hacer o decir al otro.

Normalmente aquello que volvemos contra nosotros son sentimientos negativos. Es como el “efecto boomerang”. Esa energía intensa que suele ser un sentimiento negativo, muchas veces rabia o tristeza, que en un principio surge de dentro en dirección hacia fuera, posteriormente regresa con la misma fuerza e impacta en mi interior.

La terapia Gestalt considera que las somatizaciones son formas de retroflexión. Según Paco Peñarrubia, se trata de daños orgánicos que nos infligimos a nosotros mismos  en lugar de responder al entorno.

“Me odio para no odiarte”

El retroflector es el peor enemigo de sí mismo. No es capaz de redistribuir sus energías para lograr actuar en el ambiente o promover un cambio en el otro y satisfacer una necesidad. En lugar de ello, dirige la actividad hacia sí mismo y se sustituye por el ambiente como blanco de conducta. De esta forma, se hace así  mismo lo que le gustaría hacer a otro. Así es el retroflector.

Por miedo a sembrar destrucción a su alrededor, se autodestruye a sí mismo con síntomas somáticos, conductas compulsivas…

Es el caso que se da continuamente en los trastornos alimentarios y psicosomáticos así como en adicciones.

“Estaba tan cabreada con mi jefe que llegué a casa y me puse a comer guarrerías”.

La necesidad de esa persona hubiera sido ir y decirle aquello que sentía a su jefe. Sin embargo, volcó su rabia sobre sí misma en lugar de hacerlo sobre el otro.

 

¿Te suena de algo?

¿Comes cuando estás enfadado?

¿Te muerdes las uñas? ¿O los labios?

¿Fumas?

¿Te duele la cabeza si discutes o si evitas discutir?

¿Tienes alergia a tu cuñado?

¿Padeces insomnio?

¿Saboteas tus proyectos?

¿Conoces a alguien cercano que lo hace?

 

En esta entrada te propongo algo para trabajarte si detectas que, a veces, tu peor enemigo eres tú:

¿Qué puedo hacer? La silla vacía.

 

Añado cuatro párrafos para el que se haya quedado con ganas de saber un poco más acerca de la terapia Gestalt.

 

La terapia Gestalt es una terapia que tiene como objetivo, además de ayudar al paciente a sobreponerse a síntomas, permitirle llegar a ser más completa y creativamente vivo. Así mismo, pretende que el ser humano pueda liberarse de los bloqueos y asuntos inconclusos que disminuyen su satisfacción óptima, autorrealización y crecimiento. Pertenece a la psicología humanista que se caracteriza por no estar enfocada exclusivamente a tratar a enfermos, sino también a desarrollar el potencial humano (wikipedia).

Dentro de la Terapia Gestalt, es muy importante el llamado ciclo de la experiencia que también podríamos llamar ciclo de satisfacción de las necesidades detectadas. En el esquema clásico del ciclo se identifican seis etapas sucesivas: 1) Reposo; 2) Sensación; 3) Darse cuenta; 4) Energetización; 5) Acción; y 6) Contacto.

Uno está tranquilo (reposo) hasta que siente que algo no marcha bien (sensación), después reconoce qué es lo que ocurre (darse cuenta), por ejemplo que tiene sed. Entonces se predispone a satisfacer su necesidad detectada (energetización), se levanta a por agua (acción) y se la bebe (contacto).

La persona puede interrumpir este ciclo mediante diversos mecanismos en sus diferentes etapas. En Gestalt, se llama retroflexión a la interrupción del ciclo entre la energetización y la acción. Es aquel mecanismo que se produce cuando el individuo, una vez detectada su necesidad y dispuesta la energía, encuentra un obstáculo para satisfacerla: bien por miedo, vergüenza, dificultad de pedir… y acaba volviéndola contra sí mismo. Este mecanismo produce con frecuencia somatización.

 

Deja un comentario