Abrázame que duele menos

Abrazame que duele menos.

Estuvimos un mes con la beta que no acababa de bajar y yo pensando si tendría un aborto en cualquier momento o un ectópico.

Y así me fui a una boda y así di una formación acerca de comunicación asertiva.

Con un par de cojovarios.

Y con mucha autoexigencia y ganas de que el mundo no supiera de mi sufrimiento y se compadeciera de mí.

Y también con mucha capacidad de adaptación y confiando en que seguir con mi vida me haría llevarlo mejor y agobiarme menos, lo cual era totalmente cierto.

Ya habíamos llegado a un punto en el que me recomendaban tomar metotrexate para provocar el aborto y acabar con esta incertidumbre que podía ser peligrosa. Lo malo es que de tomarlo no podía hacerme de nuevo tratamientos de reproducción asistida en seis meses.

Imagínate con mi baja reserva esperar seis meses… A todo esto entre medias también tuve la infección de orina más grande de mi vida que hasta tuve que ir a urgencias.

No recuerdo nunca llorar tanto ni tan fuerte. Y no recuerdo tampoco nunca ver llorar así a David.

No se lo deseo a nadie.

Finalmente el día que me iban a poner el metotrexate repitieron la analítica y por suerte la beta había descendido así que lo anularon.

Esa noche me vino la regla y le dije adiós a mi embarazo y al ser que vino a acompañarnos tan poco tiempo y de una forma tan extraña.

Al final hasta teníamos que dar gracias de habernos librado de la medicación tóxica….

beatriz
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