Ser mujer y no morir en el intento: cómo superar la autoexigencia que te ahoga (resumen)

Este post es un resumen de otro post más extenso acerca de la autoexigencia en la mujer que está en el blog de la web.

¿Por qué lo he querido poner también en El cuaderno de Mamá Original?

Porque muchas veces acudís a mi consulta mujeres con infertilidad que mostráis una autoexigencia elevada hacia vosotras mismas. Tengo comprobado también que muchas sois las perfectas cuidadoras de vuestras familias, de vuestras parejas, de vuestros amigos, o mascotas, de vuestros pacientes (muchas sois psicólogas, enfermeras, matronas…) Solo falláis en cuidar a una persona… ¡Vosotras mismas!

Y esta autoexigencia y falta de autocuidado conlleva un malestar emocional y un estrés que siembra el terreno perfecto para todo tipo de somatizaciones o desequilibrios fisiológicos que dificulten vuestro objetivo.

También os hablo de lo que esto puede significar a nivel inconsciente. Si tu cuidas mucho de otra persona y mucho más de lo que esa persona cuida de ti, estás siendo su madre de alguna forma, aunque sea simbólicamente hablando. Y el inconsciente no entiende de realidad sino de símbolos y de emociones. Así que si para tu inconsciente ya eres madre y no tienes tiempo de cuidarte tú, puede que no tenga mucho sentido volver a ser madre, ¿lo entiendes?

Por eso me parece tan importante tratar el tema de la autoexigencia que tanto nos acompaña a las mujeres en general y a las infértiles en particular.

Y por eso mismo invité a Tania Carrasco, de RevolucionaT.com, para hablarnos de este tema. En este post, Tania  te va a explicar la razón de esta autoexigencia, cómo reconocerla en ti y te va compartir cinco claves para superar la autoexigencia que te recomiendo no perderte.

Aquí tienes el artículo original con más información valiosa. Ahora te dejo la recopilación de lo que me parece más importante para las mujeres que quieren ser mamás y no pueden.

 

 

Ser mujer y no morir en el intento: cómo superar la autoexigencia que te ahoga (resumen)

No es fácil ser mujer, verdad? Sobre todo si la mejor amiga que tienes es la autoexigencia que te obliga a estar para todos, todo el tiempo, sin tener apenas un minuto para ti misma.

Una definición acertada de autoexigencia sería la siguiente: “Necesidad patológica de tener que demostrar la valía constantemente”.

La autoexigencia te afecta negativamente cuando te esfuerzas demasiado por demostrar que haces bien las cosas que quieren otras personas, descuidando tus verdaderas necesidades.

La autoexigencia puede provocar gravísimas consecuencias como:

  • Insomnio
  • Problemas menstruales
  • Ansiedad y estrés en cantidades excesivas
  • Pérdida de pelo
  • Infertilidad
  • Inseguridad y baja autoestima
  • Desconexión emocional de una misma

Y un largo etcétera de patologías asociadas con la supuesta liberación de la mujer.

Sí amiga…

Hemos pasado de estar sometidas y no tener derechos, a tener algunos derechos más y el triple de obligaciones.

Después de siglos de lucha feminista, un día, por fin, se te dio permiso para que fueras lo que quisieras.

Y decidiste serlo todo:

  • La mejor hija.
  • La mejor hermana.
  • La mejor alumna.
  • La mejor novia.
  • La mejor amiga.
  • La mejor esposa.
  • La mejor madre.
  • La mejor mujer de todo el mundo mundial.

Tu objetivo no era solamente serlo todo, sino serlo todo al mismo tiempo y cumpliendo cada papel con la mayor perfección posible.

Quisiste ser Superwoman y, además, hacerle creer a la gente que efectivamente tú podías con todo.

Puedes ampliar información sobre el síndrome de Superwoman en este artículo.

Pero, cuidado! Ahora no es el momento de culparte, culpar a la sociedad o castigarte por no saber hacerlo mejor.

Solo es el momento de entenderte, escucharte y respetarte, con todo el amor posible.

No me gusta el victimismo, no necesitas que nadie te diga lo que vales, solo necesitas integrar que ya venías valiosa de serie.

Como mujer te han dicho que tu valía se mide en función del grado de cuidados y atenciones que le das a l@s demás. 

Que te digan cómo tienes que ser en función de tus genitales marca grandes diferencias en cuanto a los niveles de autoexigencia.

  • A nosotras nos han dicho que no solo tenemos que poder con todo sino que además tenemos que hacerlo bien, para ser un poco valiosas.
  • Ellos solo tienen que hacer bien su trabajo para ser mega valiosos, todo lo demás pasa a un segundo plano y no se les tiene en cuenta.

Una mujer con síndrome de Superwoman vale para todo, lo hace todo bien y se siente más valiosa cuanto más exhausta está por haber cumplido con todas las exigencias externas.

Pero falla en una cosa. Nada, en una cosa sin importancia:

El cuidado de sí misma!

Sus verdaderas necesidades las desconoce porque no escucha hacia dentro, solo escucha hacia fuera.

Y además, si eres una mujer autoexigente y perfeccionista, con un síndrome de Superwoman digno de estudio, la culpa forma parte de tu vida seguro.

Y es que, volviendo al tema de las identidades de género, la sociedad judeo-cristiana la tiene tomada con las mujeres, a las que enseña a sentir culpa por todo. Bueno, la judeo-cristina y todo tipo de sociedades.

Y una de las consecuencias más graves es que puede llegar un momento en el que la autoexigencia y la culpa se somaticen.

Hablamos de somatización cuando los problemas psíquicos (como la autoexigencia, el perfeccionismo y la frustración que sientes al no llegar a todo lo que te propones) se transforman en síntomas orgánicos de manera involuntaria (caída del pelo, infertilidad, ataques de ansiedad…).

Cuando somatizas es difícil encontrar un diagnóstico porque no se verá el origen de lo que te está ocurriendo.

De hecho, se cree que la somatización la suele causar un estado de estrés continuado, ansiedad prolongada o problemas personales persistentes fruto de una mala gestión emocional.

Las mujeres con síndrome de Superwoman tenemos todas las papeletas para somatizar. Nuestra gestión emocional, que parece a prueba de bombas, es nula.

Pasamos por encima de nuestras emociones porque no nos permitimos caer, mostrar nuestra vulnerabilidad.

Si te sientes insatisfecha y culpable porque crees que nunca es suficiente, estarás más expuesta a la tensión y al aumento de la secreción de hormonas vinculadas al estrés, siendo más vulnerable a las somatizaciones.

Te voy a dar unas cuantas claves para que el perfeccionismo, la autoexigencia y la culpa por no llegar a todo, te dejen vivir y sentirte totalmente libre

 

Cómo superar la autoexigencia que te ahoga: 5 claves diferentes

1. Sáltate las normas

Tanto lo que se espera de ti, como la idea de éxito, es una construcción propia que has integrado, y que, por lo tanto, puedes cambiar cuando quieras.

Piensa en qué es para ti tener éxito en la vida.

Y sáltate las normas sociales que no están en coherencia con lo que tú eres, sientes y quieres ser.

 

2. Rebélate como mujer

Ya has sido todo lo manipulada que podías ser, vamos a darle la vuelta a la tortilla.

Cuestiona toda la información que tienes del exterior, esa que te hace sentir insuficiente y poco valiosa.

Pasa de las etiquetas que te han puesto y ponte las etiquetas que tú quieras. A veces es divertido darles la vuelta y empezar a ser mala en todo. Practica, juega, diviértete haciéndolo…

 

3. Ponte en el centro de tu vida

Intenta delegar todas las tareas que puedas, sobre todo las que más te desgastan.

A lo mejor eso significa que dejes de ser tan buena madre, tan buena pareja, tan buena amiga… Lo importante es que aprendas a gestionar esa culpa que también vendrá de fuera y pienses un poco más en ti.

 

4. Cultiva tu conciencia a través del minimalismo existencial

El Minimalismo Existencial se sostiene en la idea de reducir tu vida a lo esencial.

Qué es lo esencial para ti? Qué es lo que necesitas de verdad (no para ser feliz) sino para sentirte bien contigo misma?

Busca una cosa, solo una, de esas que pesan y no son esenciales para ti, y deja de hacerla. A ver cómo te sientes…

Cuando encuentres todo lo que pesa y empieces a soltarlo, te sentirás tan bien que no podrás parar. Y esto pasa con todo: objetos materiales, personas, emociones, compromisos…

 

5. Mira de frente a tu dependencia emocional

Las mujeres que aparentan fortaleza también son personas emocionalmente dependientes que sienten que la atención que reciben no es suficiente.

No solo quieres hacerlo todo, hacerlo bien, y ser reconocida, sino que nunca te parece suficiente el reconocimiento que recibes.

Esto te hace ser dependiente emocional de las personas que te rodean:

  • El día que hay atención y reconocimiento te sientes mejor, aunque no te lo creas del todo.
  • El día que no recibes atención y reconocimiento sientes que tu vida no vale la pena.

Lo más sencillo: empieza tú a darte ese reconocimiento y atención a ti misma para no depender de lo que piensen otras personas.

Me encantaría que el artículo te haya hecho reflexionar y darte cuenta de la cantidad de cosas que te exiges, sin necesidad.

Ahora me gustaría regalarte esta guía por haber llegado hasta el final. En ella encontrarás muchas claves para empezar a priorizarte y darte todo lo que necesitas.

Nadie te necesita más que tú misma.

    Tania

 

 

 

 

 

Si no puedes deshacerte de la autoexigencia o liberarte de la culpa y sientes que el estrés está afectando a tu cuerpo y a tu vida, te invito a solicitar una sesión gratuita conmigo. En ella exploraremos de dónde pueden venir tus creencias limitantes con respecto a lo que te exiges y si pueden tener relación con el bloqueo o dificultad para alcanzar tu objetivo: ser mamá.

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beatriz

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