Mujer, aquí tienes las creencias que te quitan poder, las que te lo dan y cinco claves para transformar unas por otras.

¿Sospechas que tienes creencias que te quitan poder como mujer? Tranquila, no eres la única.

Muchas veces sabemos que tenemos mucha más capacidad de la que realmente mostramos al mundo. Con frecuencia acuden a mí mujeres que sienten un bloqueo, un ‘algo superior a ellas’ que les impide hacer lo que realmente quieren, cuidarse como se merecen o vender sus servicios con seguridad.

¿A ti también te ocurre? ¿Sabes de dónde puede proceder este bloqueo? De tus creencias limitantes. Ahora te voy a hablar de ello, pero primero te dejo aquí el guion del artículo. Esto es lo veremos:

 

1. ¿Qué son las creencias?

2. Creencias que te quitan poder, mujer

3. Creencias que te conectan con tu poder, mujer.

4. Cinco claves para ir transformando tus creencias y transformándote tú simultáneamente.

  

1. ¿Qué son las creencias?

Las creencias son verdades temporales que guían tu vida.

Ya sé que la verdad no es temporal, pero tú mismo habrás experimentado el tener la certeza de algo que luego resultó no ser cierto.

La tierra era plana y el hombre no podía correr una milla en menos de cuatro minutos. Hasta que un día resultó que la tierra era redonda y un hombre bajó la barrera de los cuatro minutos y ese mismo año le sucedieron otros tantos que ya sabían que eso era posible.

Las creencias son filtros que te hacen interpretar la realidad de una determinada manera y te facilitan o dificultan emprender determinadas acciones y sentir determinadas emociones.

Como mujeres, tenemos muchas creencias adoptadas de nuestra familia, de nuestra cultura o de nuestras experiencias y es frecuente vivir en base a estas creencias como si fueran verdades absolutas.

En ocasiones, estas creencias limitan nuestro desarrollo y nos generan malestar emocional. ¿Por qué? ¡Porque no son verdad y van en contra de nuestra naturaleza!

Y hoy quiero hablarte de las creencias que pueden estarte limitando como mujer. ¿Por qué? Porque es muy probable que te estén generando estrés, sufrimiento y dificultad para alcanzar tus objetivos.

Estas creencias limitantes las percibimos normalmente como imposiciones o mandatos contra los que parece que no tenemos voz ni voto. Muchas veces las hemos mamado de nuestra propia madre, ella de su madre y así sucesivamente…

Que las creencias se pueden transformar es la principal creencia que has tener para lograr transformar tus propias creencias. Parece un trabalenguas pero es importante tener claro que aunque hayamos creído algo ‘toda la vida’ y actuado en base a ello, nunca es tarde para cambiar lo que creemos y con ello, lo que sentimos y lo que hacemos.

 

2. Creencias que te quitan poder, mujer

Estas son algunas de las principales creencias limitantes que es probable que como mujer tengas grabadas en mayor o menor medida (puede que siendo hombre también tengas alguna de ellas limitándote en tu vida):

  • Complace, sé amable,  adáptate. Van juntas porque están totalmente relacionadas. Podríamos traducirla en: Pon por delante siempre la necesidad del otro a la tuya.
  • El otro es más importante, estate para el otro, pensar en ti es egoísta, es tu deber que todos estén bien, cuida aunque sea a costa de descuidarte tú, piensa en todos y en que todo esté bien. Muy relacionada con la anterior. Y luego nos sorprende que las mujeres estén mucho más estresadas que los hombres… Si pudiéramos medir fácilmente la carga mental de unas y otros…
  • Calla, sé discreta. O directamente: No llames la atención o no destaques. Y luego nos sorprende ver que las mujeres no destacan en las áreas que no son de cuidado del otro…
  • Aguanta, consiente, obedece. Y ya desde pequeñas premiamos la sumisión diciendo que qué buena es una niña (o un niño) cuando hacen a pies juntillas lo que quieren sus progenitores aunque sea a costa de pisotear sus necesidades. Y nos sorprende que las mujeres no puedan escapar de sus abusadores o maltratadores…
  • Esconde tu cuerpo de mujer, es sucio, indigno o feo (si no responde a los inalcanzables cánones de belleza).
  • Tu cuerpo es para el disfrute ajeno o para procrear (ponte guapa para el otro)
  • El deseo y el placer son de malas mujeres o de esa palabra que está resonando en tu mente ahora. Y el vaginismo o la anorgasmia campando a sus anchas…
  • Estás loca o eres histérica, solo porque muestras tu ira cuando estás en desacuerdo de una forma más dramática que él. O solo porque eres cíclica y en determinado momento de tu ciclo no aguantas lo que el resto del ciclo puedes pasar por alto. Quizás porque estás deprimida o furiosa y no sabes manejar tus emociones porque no te han enseñado ni has tenido referentes. O porque tus hormonas no están equilibradas y necesitas cambiar algún hábito para que tu ciclo sea más armónico. O porque eres más emocional, intuitiva y de hemisferio derecho que lo que el patriarcado espera de ti…
  • El dolor es normal porque eres mujer. Y así te pegas años sufriendo con tu menstruación, tu menopausia, tu sexualidad, tu parto… Porque alguien dijo parirás con dolor. Pero resulta que hay mujeres que no sufren nada a causa de su feminidad…
  • Sacrifícate. Olvídate de ti y de tu vida y entrégala enteramente al otro. Y claro, acumula resentimiento… O estrés… O/y  somatizaciones…

Sí, el panorama parece desolador…

Pero la realidad es que igual que existen esta cantidad de creencias limitantes que muchas veces efectivamente limitan nuestro potencial de disfrute y acción, existen también una serie de creencias empoderantes que sí son verdades atemporales y que nos ayudan a conectar con nuestro poder y nuestra capacidad de gozar la vida.

Mientras que las limitantes son mandatos que sentimos como obligaciones, estas creencias son permisos que hemos de irnos dando poco a poco. Y si vemos que se nos resisten, siempre podemos buscar ayuda profesional porque a veces las creencias limitantes parecen grabadas a fuego en nuestro inconsciente y se nos antojan imborrables. Nada más lejos de la realidad. Se puede volver a las experiencias vividas en las que las grabamos y hacer que ese recuerdo vuelva a un estado volátil modelable para transformar la creencia en ese momento.

 

3. Creencias que te conectan con tu poder, mujer.

Aquí van algunas de estas creencias empoderantes:

  • Puedes ponerte en primer lugar. Eres importante. Es tu derecho cuidarte y tratarte bien. ¿Cómo sería tu vida si priorizaras en tu bienestar?
  • Tu voz, tu verdad es importante. Puedes destacar. Es tu derecho llamar la atención. Tienes derecho a mostrar toda tu luz y tu talento al mundo, aunque parezca que tienes más talento que tus padres o tu pareja o quien sea.
  • Puedes decir NO. Y si eso implica mostrar ira o enfado, bienvenido sea. La rabia es una emoción válida para ti como cualquier otra. Te ayuda a ponerte en tu lugar y tienes todo el derecho del mundo de ocupar tu sitio.
  • Date permiso para ser lo sensual que te dé la gana de ser, puedes ‘arreglarte’ mucho si es lo que deseas o no arreglarte y únicamente asearte. Y todo está bien. No necesitas arreglarte por ser mujer. Y puedes arreglarte mucho para ti misma aunque no hayas quedado con nadie.
  • Tu cuerpo es bueno y sagrado. Disfrutar es bueno y sano y merecer el placer. Tu genitalidad y tus curvas o ausencia de ellas son preciosas en su diversidad.
  • Eres cíclica y poderosa en tus diferentes energías. Es normal que no te sientas igual de expansiva, activa, intuitiva o receptiva en diferentes momentos de tu ciclo. Conócete y respétate para alinearte con estas energías y disfrutar de la sabiduría de tu ciclo.
  • Ser mujer puede ser un gozo. Aprópiate de tu cuerpo y de tu placer. Eres libre para ello y lo mereces.
  • Sacrifícate. Sí, esta te ha sorprendido, porque era una creencia limitante también. Aquí hablo del sacrificio en su origen etimológico, hacer sagrado. Haz sagrado lo que hagas, por cotidiano que sea. Haz sagrado el cuidado de los tuyos entregándote a él sin resentimiento. Y haz sagrado el cuidarte tú misma y tener tus propios espacios sin ninguna culpa. Mantente presente desde el amor en cada acción que realices para transformarla en algo sagrado. Y eso te dará poder.

Y ahora, después de estas dos listas, te preguntarás, ¿cómo hago para dejar de sostener unas creencias que me empequeñecen y empezar a programarme con las que me dan poder? ¡Vamos a ello!

 

4. Cinco claves para ir transformando tus creencias y transformándote tú simultáneamente.

Aquí tienes cinco ideas que pueden ayudarte en tu camino de transformación y reapropiación de tu poder personal:

  1. Escúchate. Conecta con tu propia verdad y para ello, conecta con tu cuerpo, tu respiración y tus entrañas, tu útero. Pregúntate ¿quiero esto ahora? Y guarda silencia después prestando atención a tu cuerpo. Empieza por cosas pequeñas y cuando cojas confianza pregúntate cosas más importantes.
  2. Date premisos. Empieza a permitirte hacer que deseas sin esperar que al resto del mundo le parezca bien. Y ya de paso, deja de ocuparte del resto del mundo. Date permiso para dejar que los demás se hagan cargo de su vida aunque tropiecen. Deja tu papel de salvadora y permítete y atrévete a hacerte cargo de ti misma y de tu bienestar.
  3. Júntate con mujeres libres y empoderadas y haz red. Participa en algún círculo de mujeres presencial o virtual o queda con esa amiga que tanto te inspira y estrecha la conexión con ella. Necesitamos espacios de confianza, apoyo y no juicio para poder transcender estas limitaciones a veces ancestrales y salir reforzadas.
  4. Asume tu poder. Huye ya de la queja del pasado y el victimismo o la lucha y empieza aquí y ahora a hacer las cosas de un modo diferente. Menos queja y más acción transformadora en el presente. Actúa desde ya como si ya tuvieras instaladas en ti todas las creencias empoderantes que has leído y tantas otras como consideres.
  5. Sacrifícate (en el buen sentido de la palabra). Haz sagrados tus actos:

– Pon el foco a veces en cuidar a otros que es precioso y necesario y hazlo sin rencor y con amor.

– Pon el foco a veces en cuidarte a ti misma que es precioso y necesario y hazlo sin culpa y con amor.

 

Espero haberte ayudado a detectar las creencias que te quitan poder como mujer y también que estas claves te ayuden a conectar con tu poder y a ajercerlo de forma responsable y sana para tu propio bien y el de la gente a tu alrededor.

Si ves que te resulta muy difícil transformar estas creencias, quizás estén muy ancladas en tu inconsciente por haberse grabado en experiencias traumáticas antiguas. Puedes pedir tu sesión de valoración para contarme tu caso y que te explique cómo puedo ayudarte a transformarlas y sanar esa experiencia.

 

Este artículo lo he escrito a raíz de una entrevista que me hizo Patricia Bartolomé porque le parecía muy interesante, como a mí, hablar de este tema. Aquí tienes la entrevista por si prefieres verlo en ese formato:

Aquí te dejo otro artículo del blog escrito por Tania Carrasco (revolucionat.com) relacionado con este que seguramente sea de tu interés:

Ser mujer y no morir en el intento: cómo superar la autoexigencia que te ahoga (resumen)

Y aquí tienes una charla TED que no te dejará indiferente: Siete creencias que silencian a las mujeres y cómo desaprenderlas:

Te espero en los comentarios!

beatriz

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