Vivir el presente con aceptación y confianza: Aceptar es perder la esperanza

Sí, aceptar es perder la esperanza y esto puede sonar trágico-dramático… Pero más trágico-dramático es vivir de esperanzas, vivir siempre esperando que las cosas vayan a mejor, vivir en la hipótesis de un futuro más próspero y no en lo que está sucediendo realmente aquí y ahora, vivir en la posibilidad, en la potencialidad y perderse mientras tanto la vida.

Aceptar es elegir vivir el presente aunque no sea como yo esperaba. Es reconocer y permitir que las cosas sean tal y como son exactamente sin esperar nada de ellas. Y eso precisamente es perder toda esperanza para ganar toda confianza, decidir que la vida es exactamente tal y como ha de ser, confiar en que todo está bien aunque yo no lo entiendo, aunque prefiriese tener otro estado de salud, otro trabajo o un trabajo, otro estado civil, otras emociones…

Aceptar es elegir vivir el presente aunque no sea como yo esperaba, es perder toda esperanza para ganar toda confianza.

Aún reconociendo mi rabia y mi frustración y aceptándolas, puedo al mismo tiempo en mi interior albergar la profunda e íntima confianza de que todo esto que me está sucediendo tiene un sentido aunque yo no lo comprenda. Puedo, y no digo que sea sencillo de primeras, admitir con humildad que soy pequeña en un universo tan inmenso. Puedo admitir que no puedo conocer los entresijos y los avatares de todo lo que me sucede y sucede a mi alrededor pero sí puedo aceptarlos. Puedo elegir el permitirles estar donde exactamente están y ser exactamente como son. Y eso no detendrá mis pasos.

Caminaré en el sentido necesario para que mi vida tenga sentido. Y mientras vaya en ese sentido, tendrá sentido sin importar dónde me encuentre, sino sólo hacia dónde me dirijo, qué voy sembrando a cada paso. Caminar hacia la construcción del futuro que mi alma anhela sin que mi mente espere nada permite a mi ser gozar cada paso del camino a sabiendas de que puedo dar lo mejor de mí y a pesar de ello quedarme en el mismo sitio, o retroceder… O llegar sin darme cuenta a mi destino temporal… Sabiendo que todo está bien, que mientras dé lo mejor de mí misma y sea coherente con mis principios y mis valores en cada paso, nunca me arrepentiré aunque no llegue a satisfacer las mundanas expectativas de miedo de mi ego.  En su lugar, colmaré de plenitud mi existencia y me sentiré autorrealizada. Si camino mis propios pasos, aunque parezca que sigo en el mismo lugar, dentro de mí una parte tendrá la certeza de no haber llegado más lejos pero sí más profundo, más al centro, más cerca de lo que realmente soy porque, ¿qué es la vida?

“La vida pasa mientras haces un plan que igual no sucede” Manolo Tena

Para algunos es cumplir metas, objetivos, alcanzar cumbres… Para mí es descubrir quién soy realmente, conectar con otros seres humanos y permitirme ser feliz perdiendo toda esperanza y ganando toda confianza. Es aceptar mi ser tal y como es, aceptando el mundo tal y como es, aceptando al otro tal y como es siempre. Sin intentar cambiarlo y aceptándome a mí tal y como soy sin intentar cambiarme. Simplemente tratar de reconocerme más y más en mi esencia integrándola a cada paso en este cuerpo humano. De esta forma puedo manifestar cada día a través de mis actos, de mis palabras y de mis relaciones más honesta y congruentemente mi ser.

Y me encantaría decir que he perdido toda esperanza de alcanzarlo y que me acepto plenamente si no lo consigo, y que sé que soy igualmente digna de amor. Pero aún no es así. Aún me juzgo en vez de alentarme en cada momento. Y eso que conozco cómo el juicio y la expectativa excesiva me debilitan… Y no creas que quiero perder la esperanza para rendirme, nada más lejos de la realidad. Quiero desapegarme totalmente del resultado para caminar más libre y consciente. Me gustaría confiar plenamente en la vida para involucrar toda mi energía en hacerme feliz y hacer feliz a mis semejantes, o sea, a ti, entre otros…

Es preciso caminar hacia la construcción del futuro que mi alma anhela sin que mi mente espere nada.

Lo siento si esta entrada es un poco densa y confusa, acéptala, por favor. Y pierde la esperanza de que las venideras vayan a ser más amenas. O no. Haz lo que quieras. Acepto lo que hagas. Y te agradezco que me leas. Sin ti no tendría sentido que yo estuviera aquí, contándote lo que me importa. Gracias de corazón.

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