Delimitando tu espacio para sentirte bien: Para qué y cómo saber poner límites.

aprender a poner límites

Es necesario y beneficioso para todos saber poner límites sanos

¿Por qué es tan importante saber poner límites?

Los límites son una parte de nuestro autocuidado. Son saludables, normales y necesarios. Doreen Virtud

 

Todos estaremos de acuerdo en que está bien saber poner límites. Hasta los niños los necesitan como agua de mayo para desarrollar su identidad y desenvolverse en el mundo. Pero, ¿qué es un límite sano?

Hay un territorio en el que no te importa ceder o dejar entrar algo. Y hay otro territorio en el que hacerlo te haría sentirme mal, traicionarte a ti misma. Justo la línea que separa ambos territorios sería tu límite. ¡Y es importante ser capaz de delimitarlo!

El límite es esa franja que señala lo que es bienvenido a nuestro espacio personal sagrado porque es percibido como seguro o nutritivo y lo que no es bien recibido porque es percibido como potencialmente dañino o irrelevante.

¿Tú saber reconocer tus límites?

 

Cuando no hemos aprendido cómo poner límites.

Cuando no han respetado nuestros límites (por abuso o sobreprotección, que es otra forma de abuso) nos cuesta reconocer nuestros propios límites.

Y cuando no nos han puesto límites y nos han hecho creer que somos especiales, nos cuesta reconocer los límites de los demás.

Y por último, cuando hemos tenido heridas de rechazo o abandono, aunque los reconozcamos, tenemos tanto miedo a que nos abandonen o rechacen (si te resuena, lee miedo a la soledad) que a veces preferimos pasar por encima de nosotros y dejar que penetren en nuestro espacio cuando es lesivo para nosotras.

Pero no poner límites tiene un precio…

 

El precio de no saber poner límites

El precio es la traición a ti misma. El permitir que otros ultrajen tu espacio sagrado y no poder echar la culpa a nadie más que a ti.

Cuando no quieres quedar con alguien porque ese tiempo lo querías dedicar a otra cosa, o no querías que esa conversación se alargara tanto, o no querías invitar a un familiar a tu fiesta de cumpleaños pero lo hiciste, ¿cómo te sentiste después? Seguramente culpable contigo misma y tonta, ¿verdad?

¡Normal!

Y lo peor de todo es que esta percepción de ti misma te hace sentirte más indefensa y menos importante. Si ni siquiera yo vigilo mis espacios y velo por mi integridad, ¿cómo voy a esperar que otros me respeten?

Y eso deja la autoestima por los suelos, claro.

 

Yo soy la encargada de poner límites sanos para mí

Yo he de ser la guardiana de mi espacio sagrado, yo conozco sus dimensiones y yo debo protegerlo.

He de desarrollar la escucha consciente de mi cuerpo porque es el detector principal de lo que es sano para mí y lo que no.

Hay personas que pueden estar la mar de a gusto manteniendo conversaciones con sus madres de 45 minutos cada día y para otras esto sería insoportable, ¿verdad?

¿Tú sabes detectar cuando algo no te está sentando bien?

¿Te puedes acordar de algún momento en el que has dicho sí (explícita o implícitamente) cuando en realidad querías decir no?

Trata de acordarte de cómo estabas mientras decías sí. Y de cómo te sentías después.

Y sobre todo trata de sentirlo ahora mientras lo recuerdas.

Puede que tu respiración se entrecorte, o se haga un nudo en tu vientre o plexo solar o garganta.

El caso es que no creo que te deje indiferente mantener esta incoherencia, ¿verdad?

Me gustaría preguntarte también si han respetado tus noes a lo largo de tu vida y si te han dejado tomar decisiones desde que ha sido seguro para ti hacerlo.

 

Es bueno decir no en determinados momentos.

Siempre es buen momento para empezar a poner límites y para ello hay que decir no o basta o hasta aquí o fuera cuando son traspasados.

Aunque también es conveniente, previo a ello, explicar qée está bien para nosotras y qué no.

Con una nueva relación, está bien decir claramente lo que sí es aceptable para nosotras y lo que no.

Si no soportas la impuntualidad y una amiga nueva llega cinco minutos tarde la primera vez que quedáis, está bien que la avises. Será bueno para ella que sabrá que esto es importante para ti y tendrá la oportunidad de poner mayor atención en ello. Y será bueno para ti que al haber avisado, te sentirás mejor si decides decir hasta aquí cuando al quinto encuentro sigue llegando sistemáticamente tarde.

Atreverse a establecer límites se trata de tener el valor de amarnos a nosotros mismos, incluso cuando corremos el riesgo de decepcionar a otros. Brene de Brown

 

decir no

 

Cuando digo No a lo que no quiero, digo Sí a lo que quiero para mí

Muchas veces cedemos y dejamos entrar lo que no queremos sintiéndonos mal porque tenemos miedo a defraudar, y en definitiva a la soledad y el rechazo.

Aunque lo cierto es que tampoco nos sentimos muy acompañadas y aceptadas cuando por pertenecer traicionamos nuestros límites y violamos nuestros valores.

Me parece importante que te des cuenta de que por cada no que dices a otros, te estás diciendo a ti misma. ¡¡¡Y lo mereces!!! De hecho una parte de ti está deseando que te escuches, te priorices y te digas sí a ti por encima de todo.

Y de la misma manera, cada vez que dices a otros cuando no lo deseas, te estás diciendo no a ti misma. ¡¡¡Con lo que enfada esto!!! Y este enfado al final revierte en tus relaciones con otras personas diferentes o en tu propio cuerpo (aquí te comparto una entrada acerca de la retroflexión para que comprendas mejor esto)

Si estamos muy pendientes de no herir a nadie en ninguna circunstancia, acabaremos lastimándonos a nosotros mismos y a los demás. P. Jakubowski

 

Así que prueba a empezar a poner límites en cosas más fáciles y con  menos impacto emocional para ti.

Di no al frutero que te echa un par de manzanas más de las que has pedido. O a subir en el ascensor con un desconocido en el metro que huele mucho a humo…

Y poquito a poco ve desarrollando la capacidad de sostener la incomodidad que te genera generar incomodidad (parece un trabalenguas, jeje)

Ten por descontado que puedes decir no a lo que dijiste sí en un momento pasado y decir sí a lo que dijiste no.

Es natural cambiar de opinión y no dice nada malo de ti. Por el contrario, es señal de que evolucionas y te escuchas. ¡¡¡Casi nada!!!

Tu cuerpo irá familiarizándose con ello y sabiendo que es seguro y beneficioso para ti poner tus propios límites.

Porque recuerda que solo uno mismo puede conocerlos.

 

Nadie mejor que yo sabe lo que es bueno para mí en cada momento.

Por eso es tan importante que me cuide y me escuche para saber qué necesito y hasta donde está bien para mí.

No que escuche a mi madre, o pareja o amigo del alma, que me escuche sobre todo a mí y a mi cuerpo que contiene mi verdad y sabe realmente lo que me sienta bien y lo que no en este momento.

No tengo por qué caer bien a todos ni satisfacer sus expectativas.

Si se sienten heridos cuando no hago lo que quieren o les invito a mi fiesta, es por su propia herida previa y es su responsabilidad sanarla, no mía.

Así que empiezo a liberarme de responsabilizarme del bienestar ajeno cuando yo pongo límites que son sanos para mí.

 

Mi bienestar emocional es mi responsabilidad.

Y depende de que yo reconozca mis límites sanos y sea capaz de velar por ellos. Recuerda, he de ser yo misma la guardiana de mi espacio sagrado.

El bienestar emocional de otros es responsabilidad suya.

Los demás pueden y tienen derecho a no entenderme, incluso a enfadarme.

Pero eso no tiene por qué hacerme cambiar de opinión.

Además, ir poniendo límites y escucharnos a nosotros nos ayuda a afinar la escucha hacia el otro y saber detectar cuando está teniendo una reacción natural de enfado y cuando está tratando de castigarnos y/o manipularnos.

Entonces lo importante no es que el otro me entienda y no se enfade.

 

Lo importante es que yo me entienda y sepa que lo que hago tiene sentido para mí

Y si me entiendo y me respeto, es muy poco probable que me enfade conmigo. Y si no me enfado conmigo y no voy acumulando rabia en mi interior, es también difícil que me enfade con el otro.

Al final, establecer unos límites claros, beneficia mucho las relaciones con otras personas.

Pero para eso, ten paciencia contigo y comprende que si no te han enseñado, necesitarás un tiempo para llegar a saber cómo poner límites.

Necesitas paciencia y comprensión para poner límites sanos. Es un aprendizaje progresivo en el que la autoescucha (unida a la conciencia corporal ya que van de la mano) es totalmente imprescindible y prioritaria.

 

Si quieres aprender de forma específica cómo poner límites, te dejo aquí unas claves:

  • Acepta que va a ser algo progresivo y que necesitarás práctica. Y que llevara tiempo que te salga de forma más o menos natural natural. Se ensaya y así se aprende. Prueba y error.
  • También te recomiendo aceptar que poner límites te traerá emociones incómodas salir de tu zona de confort y empezar a poner límites claros (sobre todo con personas a las que no se los has puesto) Te enlazo una técnica de maindfulness para manejar mejor estas emociones: RAIN para las emociones de después. Un mucho ánimo para sostener la culpa inicial. ¡No estamos acostumbrados! Pero es señal de que vas por buen camino, enhorabuena.
  • Acepta que a veces no serás capaz de poner límites, perdónate por anticipado y trátate con amor.
  • Posterga tu respuesta. Si te cuesta decir no, de momento di Aún no lo sé, te digo algo pronto, ¿vale?
  • No des muchas explicaciones. No son necesarias y te dejan más desprotegida que hacerte un favor. Y luego cuando no te las dan a ti, te sabe mal, ¿a que sí? Prueba de verdad a dejar de hacerlo, es desgastante e innecesario.
  • Respeta los límites de los demás y pregunta si dudas si hacer algo es adecuado o no procede. Porque a veces no estamos acostumbrados  a poner límites y sindarnos cuenta sobrepasamos los de los demás o nos quedamos muy cortos y muy lejos de ellos…
  • Y sobre todo, desarrolla tu autoescucha: empieza a parar varias veces al día a escucharte y sobre todo, después de conversaciones difíciles, tómate un tiempo para estar contigo misma. Te dejo aquí el enlace al STOP que puedes hacer varias veces al día para ir desarrollando esta capacidad de atenderte y escuchar cómo estás.

Si es un deber el respetar los derechos de los demás, también lo es el defender los propios. Herberr Spencer.

Si quieres explorar por qué te cuesta poner límites o sanar heridas emocionales, explora aquí nuestras sesiones.

Enlaces de interés:

Resumen de Recupera tu poder

Peticiones cómo saber hacerlas o rehusarlas

Hazte la vida fácil. Christiane Northrup.

Frases célebres

beatriz

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