Ser mujer y no morir en el intento: cómo superar la autoexigencia que te ahoga

En este post he invitado a Tania Carrasco de RevolucionaT.com  para hablarnos de la autoexigencia que para mí está tan relacionada con la somatización que veo a diario en quienes acudís a mí, principalmente en las mujeres o en los hombres con un gran desarrollo de su parte femenina. Tania te va a explicar la razón de esta autoexigencia, cómo reconocerla en ti y te va compartir cinco claves para superar la autoexigencia que te recomiendo no perderte. ¡Quédate hasta el final del artículo con Tania que además hay regalo! Aviso, es larguito, eso sí, es súper interesante y te vas a reír algún rato:)

Ser mujer y no morir en el intento: cómo superar la autoexigencia que te ahoga

No es fácil ser mujer, verdad? Sobre todo si la mejor amiga que tienes es la autoexigencia que te obliga a estar para todos, todo el tiempo, sin tener apenas un minuto para ti misma.

Cuando, si lo piensas bien, lo único que necesitas de verdad es ese minuto para hacer algo por ti. Por ejemplo, descansar…que no paras!

Te suena la historia?

Crees que la autoexigencia afecta igual a las mujeres que a los hombres?

Te has parado a pensar, alguna vez, que todos tus problemas pudieran ser “culpa” única y exclusivamente de tu propia autoexigencia?

Y cuando me refiero a problemas estoy hablando de:

  • El cansancio.
  • El estrés.
  • La falta de energía.
  • La apatía.
  • La desconexión emocional que te impide saber qué sientes en realidad.
  • El desconocimiento de tus necesidades.
  • La pérdida de foco.
  • No cumplir tus objetivos o, directamente, ni siquiera saber lo que quieres.

Resumiendo, el principal problema es el síndrome de Superwoman que no solo te impide saber quién eres y lo que quieres, sino que además impide a las personas que te rodean conocerte bien para poder apoyarte cuando lo necesitas.

Enseguida te hablo más de ese síndrome, pero antes me gustaría presentarme.

Hola, soy Tania Carrasco, creadora de RevolucionaT.com, desde donde acompaño a mujeres con síndrome de Superwoman a liberarse de las cargas de la autoexigencia y el perfeccionismo para sentirse libres y ligeras para poder vivir su propia vida.

Mis herramientas principales son el Coaching y el Minimalismo existencial, desde una perspectiva de género amorosa y realista que permita entender que es dentro de nosotras donde empieza la libertad.

Cuando Beatriz me ofreció escribir para ti acerca de la autoexigencia me pareció una idea genial. Creo que muchos de los problemas que ella soluciona y que tienen que ver con la somatización y la infertilidad, son fruto precisamente de esa autoexigencia femenina que nos caracteriza a muchas.

Gracias infinitas Beatriz por esta oportunidad!

  • Si te apetece conocer un poco más de ti misma.
  • Si quieres entender por qué eres tan exigente contigo (y demasiado permisiva con los demás a veces).
  • Y te interesa saber cómo la autoexigencia afecta a tu salud.
  • Si te gustaría liberarte de todas tus cargas para vivir más tranquila.
  • Y si necesitas aprender a priorizarte y empezar a poner límites.

Quédate un rato más conmigo que hablamos de todo esto ahora mismo.

La autoexigencia: tipos y peculiaridades

Una definición acertada de autoexigencia sería la siguiente: “Necesidad patológica de tener que demostrar la valía constantemente”.

Según este artículo, la autoexigencia es la característica de las personas que se exigen mucho a sí mismas. Sin embargo, cómo puedes saber si tú eres una de esas personas?

Quién decide cuando alguien se está exigiendo mucho a sí misma?

Si juntamos las dos definiciones anteriores, una persona autoexigente es aquella que se exige demasiado a sí misma porque tiene la necesidad patológica de demostrar lo mucho que vale en todo momento.

Te reconoces en esa definición?

Si tienes esto claro, puedes observar la autoexigencia desde dos perspectivas:

  • Aquella autoexigencia que necesitas para esforzarte en conseguir una meta importante para ti y que te hace mantenerte motivada y ser más eficiente.
  • O aquella autoexigencia que solo es fruto de querer cumplir las expectativas de otras personas y que te mantiene agotada, desgastada y desilusionada, pero atada a este objetivo del que en realidad no estás disfrutando nada.

Pero para intentar ser lo más clara posible te voy a poner ejemplos:

Ejemplo 1: Quieres sacar adelante un nuevo proyecto laboral porque se te ha ocurrido una idea que te apasiona. Una de esas ideas que seguramente al resto les parecería una locura.

Como ya tienes un trabajo y, quizá también una familia que atender, tendrás que sacar tiempo de debajo de las piedras. Pero sin saber cómo, consigues sacar ese tiempo y la ilusión por tu proyecto es tan grande que lo vives como algo bonito, y no como una carga.

Ejemplo 2: Quieres adelgazar 5 kilos así que te propones ir a clases de spinning 2 veces por semana. Este verano te vuelves a meter en la talla 38 sí o sí.

Sin embargo, es rara la semana en que consigues ir 2 veces a las clases, siempre encuentras algo mejor que hacer. Te han dicho que ir a spinning te ayudaría a perder esos kilos rápidamente pero a ti lo que te gusta es el Yoga. Pero claro, con el Yoga dicen que no se pierde peso.

Si lo piensas fríamente y comparas los dos objetivos (sacar adelante un proyecto nuevo o ir a clases de spinning 2 veces por semana) el primero es mucho más ambicioso pero tiene muchas más posibilidades de ser conseguido.

Por qué?

Porque el primer objetivo es algo que deseas profundamente, aunque a quien se lo cuentes le parezca una locura. Sin embargo, el segundo objetivo, obedece a los que la sociedad te ha dicho que se espera de ti como mujer, tú en realidad vivirías feliz con esos 5 kilos “de más” si al resto no le importase.

Es por ello que al objetivo 2, aunque parece más sencillo, tienes que ponerle muchísima energía, muchísima fuerza de voluntad y, por tanto, mucha autoexigencia.

Además, como la autoexigencia suele ir acompañada de perfeccionismo y ninguna semana consigues ir 2 veces a las clases de spinning, te castigas por ser tan floja.

Esa autoexigencia, ese perfeccionismo y ese castigo, aumentan tu ansiedad y no solo no pierdes 5 kilos sino que coges otros 2.

Se entiende la diferencia, verdad?

La autoexigencia te afecta negativamente cuando te esfuerzas demasiado por demostrar que haces bien las cosas que quieren otras personas, descuidando tus verdaderas necesidades.

Pero, por qué ocurre esto?

Una de las nuevas enfermedades femeninas del siglo XXI: el síndrome de superwoman.

La autoexigencia no es algo inocuo que provoca pequeñas consecuencias a veces.

La autoexigencia provoca gravísimas consecuencias como:

  • Insomnio
  • Problemas menstruales
  • Ansiedad y estrés en cantidades excesivas
  • Pérdida de pelo
  • Infertilidad
  • Inseguridad y baja autoestima
  • Desconexión emocional de una misma

Y un largo etcétera de patologías asociadas con la supuesta liberación de la mujer.

Sí amiga…

Hemos pasado de estar sometidas y no tener derechos, a tener algunos derechos más y el triple de obligaciones.

Después de siglos de lucha feminista, un día, por fin, se te dio permiso para que fueras lo que quisieras.

Y decidiste serlo todo:

  • La mejor hija.
  • La mejor hermana.
  • Y la mejor alumna.
  • La mejor novia.
  • La mejor amiga.
  • Y la mejor esposa.
  • La mejor madre.
  • Y la mejor mujer de todo el mundo mundial.

Tu objetivo no era solamente serlo todo, sino serlo todo al mismo tiempo y cumpliendo cada papel con la mayor perfección posible.

Quisiste ser Superwoman y, además, hacerle creer a la gente que efectivamente tú podías con todo.

No te cansas solo de leerlo?

Puedes ampliar información sobre el síndrome de Superwoman en este artículo.

Pero, cuidado! Ahora no es el momento de culparte, culpar a la sociedad o castigarte por no saber hacerlo mejor.

Solo es el momento de entenderte, escucharte y respetarte, con todo el amor posible.

No me gusta el victimismo, no necesitas que nadie te diga lo que vales, solo necesitas integrar que ya venías valiosa de serie.

Cómo se siente valiosa una superwoman

Como mujer te han dicho que tu valía se mide en función del grado de cuidados y atenciones que le das a l@s demás. 

Si recuerdas, al principio de este artículo te preguntaba si crees que la autoexigencia afecta igual a las mujeres que a los hombres.

Yo creo que no.

El debate sobre la identidad de género está sobre la mesa.

Que te digan cómo tienes que ser en función de tus genitales marca grandes diferencias en cuanto a los niveles de autoexigencia.

  • A nosotras nos han dicho que no solo tenemos que poder con todo sino que además tenemos que hacerlo bien, para ser un poco valiosas.
  • Ellos solo tienen que hacer bien su trabajo para ser mega valiosos, todo lo demás pasa a un segundo plano y no se les tiene en cuenta.

Una mujer con síndrome de Superwoman vale para todo, lo hace todo bien y se siente más valiosa cuanto más exhausta está por haber cumplido con todas las exigencias externas.

Pero falla en una cosa. Nada, en una cosa sin importancia:

El cuidado de sí misma!

Y no porque no haga deporte, no coma bien o no lea libros…Eso lo hace siempre que puede en ese intento de ser cada día más perfecta.

Falla en el cuidado de sí misma, porque todos esos cuidados los hace de cara al exterior, no por amor propio.

Sus verdaderas necesidades las desconoce porque no escucha hacia dentro, solo escucha hacia fuera.

Y cuando solo escuchas hacia fuera, te conviertes (solo durante un tiempo) en la mejor cuidadora para todo el mundo. Durante un tiempo te sientes valiosa.

Pero, al final, esa falta de cuidados hacia ti misma te explota en las manos.

Poco a poco empiezas a sentir que:

  • Ya no sabes quién eres.
  • Te has olvidado de ti misma.
  • Estás tan agotada que vives en automático sin poder hacer nada por ti.
  • Te ves horrible en el espejo, sin brillo en la cara, derrotada.

Ehhhhhh!!! Para, para, para!

Perdona, no he venido aquí a bajarte los ánimos sino todo lo contrario.

Que entiendas todo esto te va a cambiar la vida porque vas a poder empezar a priorizarte, a recuperarte a ti misma.

Vamos a ello!

Las peores consecuencias de la autoexigencia

Ya te he mencionado consecuencias como la pérdida de pelo, el insomnio, la infertilidad, la ansiedad, etc…

Pero no te he hablado de…la-cul-pa.

Si eres una mujer autoexigente y perfeccionista, con un síndrome de Superwoman digno de estudio, la culpa forma parte de tu vida seguro.

A veces es una culpa evidente: como es imposible que llegues a todo lo que te propones porque es excesivo, te culpas abiertamente diciéndote malas palabras:

  • “Es que no valgo para nada”.
  • “Siempre llego tarde a todo”.
  • “Mírala qué mona esa y yo voy hecha un desastre porque no me da la vida”.

Otras veces, fruto del orgullo muy típico de las Superwoman, no te permites el lujo de insultarte en medio de la calle. Pero caes en otro tipo de trampas como en creerte invencible y engordar una falsa autoestima que te desconecta de ti misma cada vez más.

En ambos casos la culpa por no conseguir la perfección está ahí, acechando, para dar su toque de gracia y acabar contigo del todo.

Es más, como en un alarde de lucidez saques los pies del tiesto y quieras ser una mujer más libre, la sociedad te hará sentir taaaan culpable que querrás volver atrás y cumplir con sus preceptos.

Y es que, volviendo al tema de las identidades de género, la sociedad judeo-cristiana la tiene tomada con las mujeres, a las que enseña a sentir culpa por todo. Bueno, la judeo-cristina y todo tipo de sociedades.

Ay por la diosa!

Ya está bien!

Cuando la autoexigencia y la culpa se somatizan

Hablamos de somatización cuando los problemas psíquicos (como la autoexigencia, el perfeccionismo y la frustración que sientes al no llegar a todo lo que te propones) se transforman en síntomas orgánicos de manera involuntaria (caída del pelo, infertilidad, ataques de ansiedad…).

A la frustración que te acabo de comentar, se añade la frustración que experimentarás cuando vayas a consulta por ese supuesto problema orgánico y la/él médico no encuentre explicación física a lo que te pasa.

Cuando somatizas es difícil encontrar un diagnóstico porque no se verá el origen de lo que te está ocurriendo.

De hecho, se cree que la somatización la suele causar un estado de estrés continuado, ansiedad prolongada o problemas personales persistentes fruto de una mala gestión emocional.

Las mujeres con síndrome de Superwoman tenemos todas las papeletas para somatizar. Nuestra gestión emocional, que parece a prueba de bombas, es nula.

Pasamos por encima de nuestras emociones porque no nos permitimos caer, mostrar nuestra vulnerabilidad.

Si te sientes insatisfecha y culpable porque crees que nunca es suficiente, estarás más expuesta a la tensión y al aumento de la secreción de hormonas vinculadas al estrés, siendo más vulnerable a las somatizaciones.

Esto suele aparecer en personas muy resolutivas que tiran para delante con todo y pasan por encima de sus emociones en lugar de parase para sentirlas y aprender a gestionarles: mujeres con síndrome de Superwoman, por ponerte un ejemplo…

Por eso es tan importante el trabajo de Beatriz, porque cuando encuentras el origen de la somatización que provoca los síntomas físicos, el arreglo no es tan rápido como el tomarse una pastilla, pero el proceso es mucho más bonito porque te permite reconocerte de verdad, tal y como eres, libre.

Volverás a encontrarte contigo misma y podrás poner en orden tus verdaderas prioridades.

Cómo superar la autoexigencia que te ahoga: 5 claves diferentes

Lo primero primerísimo es que le tomes el relevo a tu vida y cambies la autoexigencia por responsabilidad.

Es cierto, la sociedad, el patriarcado, la familia, etc, te han lavado el cerebro para que cumplas ciertos patrones. Sin embargo, ahora que lo sabes, la responsabilidad es tuya y tienes muuuuucho más poder del que imaginas.

Pero el hecho de tener mucho poder no significa que tengas que ser perfecta. Esto de la perfección lo olvidamos, vale?

Te voy a dar unas cuantas claves para que el perfeccionismo, la autoexigencia y la culpa por no llegar a todo, te dejen vivir y sentirte totalmente libre:

1. Sáltate las normas

Tanto lo que se espera de ti, como la idea de éxito, es una construcción propia que has integrado, y que, por lo tanto, puedes cambiar cuando quieras.

Piensa en qué tipo de mujeres quieres ser tú (no porque te han dicho que así te van a querer más sino porque te sale del alma).

Piensa en qué es para ti tener éxito en la vida.

Y sáltate las normas sociales que no están en coherencia con lo que tú eres, sientes y quieres ser.

Deja de fingir que eres libre y empieza a serlo de verdad.

2. Rebélate como mujer

Ya has sido todo lo manipulada que podías ser, vamos a darle la vuelta a la tortilla.

Cuestiona toda la información que tienes del exterior, esa que te hace sentir insuficiente y poco valiosa.

Cuando ya tengas la información más o menos clara:

  • La escribes en un papel.
  • Preparas el caldero con caldo de ave bien caliente, ancas de rana y bigote de rata.
  • Y ala, aquelarre al canto!

Estoy bromeando, perdona.

Solo quería decirte:

Pasa de las etiquetas que te han puesto y ponte las etiquetas que tú quieras.

A veces es divertido darles la vuelta y empezar a ser mala en todo. Practica, juega, diviértete haciéndolo…

Si tus niveles de autoexigencia bajan y las expectativas empiezan a ser realistas, te sentirás mucho más tranquila.

3. Ponte en el centro de tu vida  

Bueno, esta clave no es diferente, te la daría cualquiera, pero es que hay que mencionarla. Y para ponerte en el centro, necesitas tiempo.

Intenta delegar todas las tareas que puedas, sobre todo las que más te desgastan.

Aunque creas que nadie va a hacer tus cosas mejor que tú, te sorprenderías.

A lo mejor eso significa que dejes de ser tan buena madre, tan buena pareja, tan buena amiga… Pues al cuerno! Lo importante es que aprendas a gestionar esa culpa que también vendrá de fuera y pienses un poco más en ti.

Saca tooooodo el tiempo que puedas para hacer, o no hacer, lo que te dé la gana.

4. Cultiva tu conciencia a través del minimalismo existencial 

Hay que ser muy valiente para pararse, con el lío que tienes siempre, a mirar hacia dentro.

Pero yo sé que tú lo harás porque sabes que es la única salida.

Qué tiene que ver el Minimalismo Existencial con todo esto? Te lo cuento:

El Minimalismo Existencial se sostiene en la idea de reducir tu vida a lo esencial.

Qué es lo esencial para ti? Qué es lo que necesitas de verdad (no para ser feliz) sino para sentirte bien contigo misma?

  • Trabajar 15 horas en un trabajo que te da igual?
  • Que la ropa esté perfectamente planchada?
  • Que tu armario rebose de prendas que nunca te pones?
  • Ganar 500€ más al mes?
  • Que tus amigas sientan que siempre que lo necesitas lo dejas todo por ellas?
  • Acompañar a tus hij@s a todas y cada una de las actividades extraescolares?
  • Tener una agenda llena de compromisos?

Busca una cosa, solo una, de esas que pesan, y deja de hacerla. A ver cómo te sientes…

Cuando encuentres todo lo que pesa y empieces a soltarlo, te sentirás tan bien que no podrás parar.

Y esto pasa con todo: objetos materiales, personas, emociones, compromisos…

Puedes ponerte a hacer la lista de lastres para soltar en cuanto termines de leer este artículo.

soltar lastre

 5. Mira de frente a tu dependencia emocional

Esto es duro de mencionar y además parece que no encaja con el perfil de mujer aparentemente fuerte que es una Superwoman.

Pero sí, sí encaja.

Las mujeres que aparentan fortaleza también son personas emocionalmente dependientes que sienten que la atención que reciben no es suficiente.

No solo quieres hacerlo todo, hacerlo bien, y ser reconocida, sino que nunca te parece suficiente el reconocimiento que recibes.

Por qué? Porque nunca es suficiente para ti.

Por eso, por muchos halagos, atención o cariño que te den:

  • O no lo aceptas porque no crees que sea para tanto.
  • O no es suficiente porque en tu interior sientes que no vales nada.

Todo esto te hace ser dependiente emocional de las personas que te rodean:

  • El día que hay atención y reconocimiento te sientes mejor, aunque no te lo creas del todo.
  • El día que no recibes atención y reconocimiento sientes que tu vida no vale la pena.

Lo más sencillo: empieza tú a darte ese reconocimiento y atención a ti misma para no depender de lo que piensen otras personas.

Conclusiones:

Me encantaría que el artículo te haya hecho reflexionar y darte cuenta de la cantidad de cosas que te exiges, sin necesidad.

Me encantaría que entendieses que sea cual sea el conflicto que te hace sentirte mal en determinados momentos, se puede resolver mirando hacia dentro.

Y me encantaría que te reconocieras en el síndrome de Superwoman porque pocas mujeres saben que está ahí y sin reconocerlo, no podemos sanarlo.

Pero tanto si cumples mis expectativas como si no, sigues siendo valiosísima.

De hecho, me gustaría regalarte esta guía por haber llegado hasta el final. En ella encontrarás muchas claves para empezar a priorizarte y darte todo lo que necesitas.

Nadie te necesita más que tú misma.

Pero me apetece mucho escucharte…

Te has sentido identificada con lo que te cuento?

La autoexigencia te tiene agotada?

Conocías el término síndrome de Superwoman?

Un abrazo muy grande,

   Tania

Aquí te comparto una entrada que escribí (Beatriz) acerca de la retroflexión o somatización inconsciente por si quieres concoer un poco más de ella:
beatriz

pensamientos de 6 \"Ser mujer y no morir en el intento: cómo superar la autoexigencia que te ahoga\"

  1. Muchas gracias, es muy importante para mí leer esto….soy una de esas mujeres que creo que tienen un nivel de autoexigencia altísimo…..y se me traduce en multitud de problemillas de salud…..poco a poco iremos mejorando con las herramientas que nos dais y pasito a paso.
    Gracias
    Tania

  2. Que lindo artículo para conectar con una misma y darse prioridad, se lo voy a compartir a mi madre que es algo que siempre se deja de las últimas. Muchas gracias

    1. Gracias a ti Natalia!

      Lo mejor que podemos hacer siempre es compartir, así que si crees que a tu madre la hace falta te agradezco que se lo hagas llegar.

      Un abrazo grande,

      Tania

    2. Muchas gracias, Natalia. Y qué bueno que lo reconozcas en tu madre y no en ti porque muchas veces nos cuesta priorizarnos a nosotras mismas porque hemos ‘mamado’ el ver a nuestra madre sacrificándose por los demás y tenemos grabado a nivel incomnsciente que eso es ser buena persona.
      Un abrazo

  3. Bueno, ante todo, agradecer a Beatriz por invitarme a escribir en su blog.

    Entre que me encanta escribir, me apasionada trabajar con mujeres como ella, y que su trabajo me parece muy efectivo y necesario, para mí ha sido un honor, de verdad.

    Espero poder haber aportado valor a esta comunidad, que si eres mujer y te sientes reflejada ahora te sientas también un poco más comprendida y acompañada. Y deseo al mismo tiempo que esa responsabilidad, exigencia y culpa tan grande que sientes vayan dejando paso al auténtico amor propio.

    Un abrazo grande,

    Tania

    1. Muchas gracias por tu implicación en el artículo y por el mensaje tan necesario hacia las mujeres para empezar a reconocernos, darnos valor y amarnos nosotras mismas quitándonos todas las etiquetas y expectativas que no son nuestras. Y muchas gracias por tu minimalismo existencial con el que me siento tan identificada ahora mismo en mi vida:) Un abrazo enorme,

      Beatriz

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