No se puede encontrar la paz evitando la vida

No se puede encontrar la paz evitando la vida

Virginia Wolf explica claramente lo poco práctico o efectivo que resulta aislarse de la vida para encontrar la paz y la calma.

Y es que muchas veces equivocamos el camino y levantamos muros para no sufrir…

O destruimos puentes con la intención de salvarnos…

O menospreciamos las manos que nos tienden mirando para otro lado por aquel rencor añejo…

Y por no decir claramente lo que sentimos, lo que nos duele, lo que nos molesta, lo que nos gustaría que fuera diferente, acabamos aislados.

Solos.

Acompañados a veces en apariencia, pero solos en realidad.

Bajamos la mirada cuando el otro busca la reconciliación porque aún estamos heridos, pero muchas veces no es aquel que rechazamos el que nos hirió sino el que paga por mi sufrimiento.

Qué sin sentido!

Y cuánto sentido tiene a la vez para nuestra parte herida…

Y violentamos el ambiente con nuestros silencios, nuestras ausencias o nuestros desprecios evidentes o sutiles.

Porque esto también es violencia.

La violencia que nos impide encontrar la paz.

No agradecerte que me acerques al trabajo en coche hoy o que me hayas comprado fresas fuera de temporada. O decidir que no quiero dormir contigo porque no me ha gustado lo que me has dicho. O esperarme hasta la tarde para felicitarte porque tú te olvidaste de mi cumpleaños.

El rencor es la semilla de la violencia.

Y la violencia más peligrosa es la silenciosa porque crece invisible en los corazones.

Prefiero cuatro gritos a que alguien diga que ´está bien´ cuando es evidente que no lo está por su postura o su tono de voz. O porque el ambiente es tan tenso o pesado que hasta cuesta respirar y ´no pasa nada´

Eso es levantar murallas, paredes, muros de metacrilato como cantaba Kiko.

Eso es negar posibilidades de encuentro o reconciliación.

No hay mayor desprecio que no hacer aprecio.

Ignorar, evitar al otro es descorazonador.

Porque hace tanto daño que nos descorazona, nos obliga a arrancarnos el corazón un instante para no sentir tanto dolor.

En lugar de explicar lo que pasa y pedir lo que se necesita, se invita a entrar en nuestro espacio al resentimiento y a la culpa.

Y se desarma al otro que poco a poco siente que no vale la pena intentar de nuevo acercarse. Y luego viene la queja y de nuevo el resentimiento.

Y la constatación de que lo que yo creía es cierto: no me puedo fiar.

Y así llegamos al desentendimiento supremo y no entendemos tal desentendimiento con lo que nos queríamos… O nos queremos.

Tal es la huella del trauma o de la herida en nuestros vínculos con los demás y con nosotros mismos.

Nos impide confiar, requisito esencial para encontrar la paz.

Por eso es tan importante tomar conciencia de lo que estamos haciendo con nuestras relaciones y con nuestras vidas.

Porque una vida sin vínculos es una vida vacía.

Porque nos duele la soledad aunque tratemos de anestesiarnos con horas extras de trabajo, netflix, tinder, instagram, gimnasio, un buen vino, un bolso moderno, reformar el baño sin necesidad o cualquiera otra de las posibles adicciones tan bien vistas socialmente que nos desconectan de nosotros mismos sin que nadie se preocupe.

Hasta que de repente nos avasalla el desánimo o la ansiedad o ambas cosas y nos sorprendemos…

Pero es que cuanto más evitamos el contacto y el vínculo profundo e íntimo con el otro, más perdemos el acceso a nuestro bienestar y a la paz real y sostenible, la que nace del corazón.

Porque somos seres sociales y solo en relación podemos vivir una vida plena.

Porque como dice Virginia Wolf:

No se puede encontrar la paz evitando la vida

Y añado yo:

Y no se puede vivir de verdad evitando el encuentro con el otro.

Vaya este mensaje para todas las personas que sufren de falta de paz.

Hombres y mujeres.

Para que todos encontremos la forma de acercarnos al otro y ser su refugio y nos permitamos también refugiarnos en el otro sin miedo, con fe.

Y hablando de paz y refugio, gracias a todas las familias de todo el mundo que están dispuestas a acoger refugiados.

Porque el amor existe y lo llevamos todos dentro, aunque algunos lo tienen demasiado escondido…

Un abrazo luminoso y pacífico

Y mis mayores deseos para que el mundo pueda pronto encontrar la paz

Y ahora te quiero compartir una grabación de una meditación para relacionarnos mejor con alguna persona importante para nosotros.

Porque la paz empieza por uno mismo.

Aquí tienes la grabación de tan solo doce minutos.

https://youtu.be/NPxiuW4m-0o

Y si quieres mejorar tus relaciones, podemos vernos el 25 de marzo por la tarde, aquí:

Sanando mis relaciones 

 

beatriz

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